OrÃgenes
Aunque sea difícil de creer, la procesión que en la actualidad congrega a miles de devotos peregrinos por calles limeñas cada mes de octubre, se llevó a cabo por vez primera con una réplica de la imagen.
La primera procesión se llevó a cabo luego del 20 de octubre de 1687 en que dos fuertes temblores, uno a las 4.30 de la mañana y luego a las 6.30, ocasionaron la pérdida de aproximadamente 100 vidas y derribaron templos y la mayor parte de las casas.
Sebastián de Antuñano sacó una réplica de la imagen y junto a devotos congregados en su ermita, que habían buscado refugio, recorrieron las principales calles de Lima.
Siendo así como nace la Procesión al Señor de los Milagros.
Años después llegó el terremoto del 28 de octubre de 1746, que según refieren los testimonios de la época: “En menos de tres minutos dejó caer todos los altos de la ciudad de Lima: sólo quedaron en pie 25 casas, y de 60,000 habitantes que habían en ella perecieron como cinco mil. La caída de los grandes edificios envolvió en sus ruinas a las casas inmediatas convirtiendo en escombros casi toda la ciudad”.
Al conmemorarse el primer aniversario del terremoto de 1746, la imagen tomó la costumbre de salir el 28 de octubre, visitando calles, templos, monasterios y hasta ramadas.
Hoy en día, un mar morado sigue devotamente al Señor de los Milagros, portado en andas y avanzando a paso lento y fervoroso. En busca de poder observar lo más cerca posible la venerada imagen que va bamboleante y haciendo venias.
En lo que para muchos es un acompasado movimiento impreso por los cargadores del anda, que da a la imagen un ritmo de humano movimiento.
Recordando el post anterior del mismo tema, el muro en que se pintó el cristo crucificado era del terreno de Hernán Gonzales y servía de medianera con la casa huerta de Don Diego Tebes Montalvo. Predios que para esas épocas se situaban a las afueras de Lima.
Sin embargo, el culto que hoy conocemos se dio inicio años después. Alrededor de1670, cuando habiendo quedado el terreno abandonado, un vecino empezó a rendir devoción a la imagen.
Los cronistas cuentan que en recompensa a su gran adoración, fue sanado de un gran padecimiento, motivando que los creyentes fueran apareciendo cada vez en mayor número. No mucho después, se congregó romerías* con música y cajón cada viernes por la noche, con el fin de celebrar la fe.
Como era de suponerse, la iglesia se opuso rotundamente a estas reuniones en torno a una imagen fuera de su cobertura y logró se diera la orden de derrumbarla.
Los sucesos que se generaron después, afianzaron la notoriedad del cristo de pachamamilla, entre desmayos y petrificaciones de aquellos encomendados a la tarea de su destrucción.
No tardó en alzarse el clamor del pueblo, con el fin de salvar la pintura, obteniendo la cancelación de la consigna del mismo virrey. Autoridad que no demoró en visitar la imagen, quedando tan impresionado que ordenó el levantamiento de una ermita provisional para la misma.
Para cuando concluyeron las obras, el cristo era ya conocido como Cristo de las Maravillas o de los Milagros; celebrándosele su primera misa el 14 de setiembre de 1671. Fecha que, en la actualidad, glorifica la Exaltación de la Cruz y se recuerda como una forma de desagravio al Cristo de Pachamamilla.
* Fiesta católica, que consiste en una peregrinación dirigida a algún santuario situado en lejanías. No siendo necesario el viaje, pero si la fiesta que dure toda una mañana o tarde.
Sabemos que la versión más común, nos cuenta que alrededor del año 1650, un negro angola pintó en un muro del galpón donde se presume habitaba, la imagen de un Cristo crucificado.
Sin embargo María Rostworowski, presenta una tesis muy interesante en su libro Pachacamac y el señor de los milagros, publicado en 1992.
La reconocida autora sostiene que un siglo antes de ese conocido hecho, el encomendero de Pachacamac (Hernán Gónzales), tenía trabajando en el lugar indios oriundos del valle de Turín.
Quienes habrían pintado donde habitaban, la imagen de su huaca, la cual fue adorada también por los esclavos negros. Sea como sea, lo cierto es que se lleva a cabo el origen de la imagen de mayor devoción en Lima, quedando grabada en un muro medianero.
Ismael Portal, en su libro Lima religiosa de 1924, señala que en 1655 un terremoto sacudió Lima sin causar daños ni al muro ni a la imagen del Cristo crucificado pintada en él. Hecho que dio origen al Señor de los Milagros.
Pero aún nos falta saber como inició el culto y posteriormente la concurrida procesión que hasta hoy nos acompaña. ¡No se pierdan los siguientes post!




